Pasadas 9 etapas del Rally Dakar 2018, el emblemático Rastrojero rompe con los pronósticos y se mete dentro del top 30 tras lograr muy buenos resultados en la primera semana. Así, mejora su participación con respecto a 2017.

El cambio de aire a Pipo Blangino le vino muy bien. Tras probar suerte en la categoría quads y autos, con diferentes tipos de vehículos y actuaciones discretas, la decisión de correr con el Rastrojero no sólo es destacable desde lo anecdótico (el hecho de correr con un vehículo tradicional de los años 60 del campo argentino), sino también desde lo deportivo.

Con sus más de 300 caballos de fuerza en el Motor de Camaro, el Rastrojero es una herramienta que se adaptó muy bien a las exigencias del Rally Dakar. En 2017 dio la nota al llegar a Córdoba en buen estado y con un meritorio 36º lugar en la general. Sin embargo, este año los resultados son mucho mejores.

Si bien todavía falta un buen trecho por recorrer, propios y extraños se sorprendieron con la capacidad de este vehículo. Paso a paso, José Antonio Blangino y Fernando Matías Acosta fueron subiendo en el clasificador, hasta llegar al 27º puesto que ocupan hasta la etapa 9.

Sin dudas, la cantidad de abandonos y problemas del resto de pilotos benefició a la dupla cordobesa en esta campaña. Pero no se puede ignorar que todo el mérito lo tienen tanto los tripulantes como el vehículo, que a un paso regular y constante ya lograron resultados que se comparan a los de varios equipos con mejor estructura.

El desafío del Rastrojero es claramente llegar a Córdoba y volver a completar un Dakar entero. Pero este año demostró que tiene mucho por dar desde lo deportivo, no sólo desde lo anecdótico, para mejorar el resultado de 2017.