La odisea de Jordi Juvanteny y su tripulación es una de las historias más increíbles de este Rally Dakar 2018. Fueron unas de las tantas víctimas de la famosa Olla de las Dunas de California, en la segunda etapa.

Ese lugar quedará como una anécdota para una decena de equipos del Rally Dakar que quedaron atrapados durante toda una noche sin poder hacer absolutamente nada. Es la Gran Olla de California, una trampa mortal escondida en medio de las dunas peruanas, en las cercanías de Pisco-Ica.

Fue el lugar donde el Dakar mostró lo mejor y lo peor de la competencia. En primer lugar, porque muchos pilotos debieron trabajar en equipo para poder salir y completar la carrera. Varias horas en la fría noche del desierto, obligó a las tripulaciones a cooperar para reponerse a esta situación adversa. Así lo hicieron, en parte.

El tiempo los apremiaba, puesto que si no llegaban al Vivac de Pisco, para partir a San Juan de Marcona, quedaban fuera de competencia. Y ahí se vio una de las acciones repudiables de este año.

Sin dar nombres, los españoles Jordi Juvanteny, José Luis Criado y Javier Tamayo del Kh-7 Epsilon Team, denunciaron que el último camión que salió del lugar se fue con su eslinga (soga para remolcar vehículos) y los dejaron allí solos, sin oportunidades de salir. Los dejaron abandonados en medio de la nada, sabiendo que no iban a poder llegar a la meta.

Pero pasado todo lo malo, también destacaron los esfuerzos de la organización por rescatarlos, y también la aventura que vivieron junto a los peruanos para sacar el camión:

“El director del Rally Dakar, Etienne Lavigne, vino en persona a rescatarnos en helicóptero y nos dijo que nos ayudaría en todo lo posible, como así ha sido. Nos puso en contacto con el grupo Zulu, que realiza labores de apoyo a los vehículos de la carrera. En concreto con el equipo Zulu 2, que llevaban Aldo y Walter. Han estado tres días enteros con nosotros, nos han transportado y facilitado las cosas en todo momento. Han sido nuestros ‘ángeles de la guarda’”.

 

Luego, una vez en el campamento, el equipo se puso en contacto con una empresa de corrimientos de tierra para poder trazar un camino seguro y la arena y poder rescatar el camión atascado.

“A primera hora de la tarde por fin llegamos a la olla, donde afortunadamente seguía el camión, el último de toda la caravana del Dakar en salir de aquella trampa en medio de la inmensidad del desierto. Jordi ideó un camino para acceder hasta él y por el que éste pudiera salir de allí luego. Sólo quedaba construirlo… ¡Era la olla de arena más grande que he visto nunca! La pared alta medía unos 300 metros y la baja, por donde salieron los vehículos, unos 150”, relató José Luis Criado.

“Ya de noche llegamos hasta la cima de la olla, pero debimos parar al quedarnos sin luz y volver de nuevo a la mañana siguiente. Seguimos con el trabajo para crear el camino, moviendo más arena de la que nadie puede imaginar, y por fin salimos de aquel fatídico lugar. Más que camino, ¡aquello era una autopista! Yo creo que a partir de ahora saldrá hasta en el Google Maps…” señaló con gracia Jordi Juvanteny.

Y finalizan el relato: “Por la tarde, regresamos a Ica, donde nos despedimos de todas las personas que nos habían ayudado en esta odisea. ¡Qué gente tan fantástica! Inmediatamente tomamos camino a Arequipa y desde allí fuimos hacia la frontera con Argentina. Llevaremos el camión hasta Buenos Aires, desde donde volverá por barco, mientras que nosotros tomaremos un avión de vuelta a Barcelona”.

Foto y testimonios: prensa Kh-7 Epsilon Team.